La mujer más pesada del mundo, que consumía muchos batidos y pesaba 42 kilos, ya no es reconocible.

Pauline Potter, conocida por ser la mujer más pesada del mundo, siguió una dieta extrema que incluía seis huevos revueltos, 225 g de tocino, cuatro papas hash brown, seis rebanadas de pan con mantequilla y una malteada de helado. Sin embargo, logró transformar su vida y perdió más de 225 kg, sorprendiendo al mundo con su increíble cambio.